LA INQUISICIÓN EN VALLADOLID

04.07.2012 21:51

                                                                             

                                                                                   LA INQUISICIÓN EN VALLADOLID

 

Autor: Ángel Sierra Vallelado

 

 

El Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Custodia la documentación generada por el alto Tribunal de Justicia que le da nombre. Y el origen de la Real Chancilleria está en las Cortes de Toro de 1371, convocadas por Enrique II, y su definitivo asiento en Valladolid fue determinado en las Ordenanzas dadas a la Real Audiencia y Chancilleria en Medina del Campo en 1489 durante el reinado de los Reyes Católicos, donde permaneció hasta su supresión en 1834. Estos monarcas establecieron la división de la administración de Justicia en dos demarcaciones: una, al norte del Tajo, bajo la jurisdicción de la Chancillería de Valladolid; otra, al sur de este río, bajo la jurisdicción de otra Chancillería, primero en Ciudad Real y más tarde trasladada a Granada. El primer archivero de la institución fue nombrado en 1607 y en 1906 se hace cargo de sus fondos el Cuerpo Facultativo de Archiveros. Es en este año cuando el archivo fue abierto al público y comenzó su verdadera organización y descripción.

Los fondos documentales conservan su organización primitiva, es decir, Jurisdicción Ordinaria, integrada por pleitos civiles y criminales: Jurisdicción Especial, formada por la Sala de Hijosdalgo y Sala de Vizcaya, a su vez constituida con la documentación de pleitos civiles y pleitos criminales. La Sala de Hijosdalgo es una fuente inagotable de informaciones genealógicas, con datos también sobre los repartimientos de impuestos, padrones de los siglos XVI al XIX, etc.

De toda está amplia documentación generada en el Archivo de la Chancillería de Valladolid, hay un grupo encuadernado de treinta folios en su mayoría del Príncipe Don Felipe, cinco cédulas del Príncipe Felipe, Rey Felipe el Hermoso, y tres escritos diversos.

De estos treinta folios, citaremos algunos de los más curiosos, como el folio número 7. Cédula del Príncipe Felipe dada en Valladolid, el 20 de Octubre de 1543. Para que ciertos oidores juren y sean testigos sin esperar la Cédula Real en el caso de Francisco de Hermosa y en otros semejantes. Cédula acatada por la Audiencia el 28 de Octubre de 1543.

El folio número 13, dada en Valladolid, el 19 de Diciembre de 1544. Cédulas del Príncipe Felipe para que los presos condenados a penas corporales lo sean a galeras, y los envíen a la ciudad de Toledo.

Aunque existen otras, también curiosas como la del folio 20. Dada en Madrid, el 13 de Septiembre de de 1546 y firmada la Cédula por el Príncipe Felipe al licenciado Baca Inquisidor, porque procedió injustamente contra el Alguacil que quitó la espada a un receptor de la Inquisición (con anotación en el dorso).

Ante tanta documentación, generada en este Archivo, sobre la Santa Inquisición nos sería imposible enumerarla toda aquí, narrare algunos de los casos más singulares, como las dos cédulas de Felipe II que hacen referencia al acompañamiento que la Audiencia hace a la Inquisición los días de auto de fe:

La primera Cédula, firmada en Madrid el 7 de Julio de 1562 por Felipe II, nos dice que el Presidente y Oidores de está Cancillería, debían acompañen a los Inquisidores los días de auto de fe. Siguiéndola a está Cédula, otra firmada también en Madrid el 17 de Diciembre de 1587 por el mismo Rey para que la Audiencia acompañe y esté presente en los autos de fe de la Inquisición, seguida de otra recomendación realizada con el mismo sentido el 25 de Febrero de 1588, y otro documento fechado el 2 de Octubre de 1595, sobre la información hecha por mandato del Presidente sobre lo que pasó con el Inquisidor Gaitán.

Aunque tampoco faltan los pleitos civiles en aquellos años, como el mantenido por Francisca Pérez, viuda de Juan Trancoso, vecino de San Román de Hornija (Valladolid), fechado el 11 de Octubre de 1556. Con García Toledano y Alonso de la Muela, vecino de Cubillas (Valladolid), sobre el asesinato de dicho Juan Trancoso, quién pretendía denunciar a Martín Romero, clérigo de Cubillas, ante la Santa Inquisición por blasfemias.

Ya en el siglo XVIII, exactamente en el año 1779. Existe un Pleito de Don Gaspar Lerín y Bracamonte del Consejo de Su Majestad, Alcalde del Crimen de la Real Audiencia y Chancillería de la ciudad de Valladolid e interino de cuartel de Santa Clara. Contra Lorenzo García, soltero, zapatero natural de la villa de Villafruela Obispado de Burgos y residente en la ciudad de Valladolid, morador en la calle de Revilla barrio de Santa Clara. Y en su nombre su curador sobre acusarle de que, en compañía de su padre Manuel García penitenciado por el Tribunal de la Inquisición había sacado a Ana de San José, menor, con engaños de casa de sus padres adoptivos. Sebastián Pola y María Meriel, habitantes en la calle de Renedo barrio de San Juan, que la habían prohijado después de criarlas la citada María secándolas de la casa hospital de niños expósitos de San José de dicha ciudad donde la depositaron sus padres legítimos Eugenio Revilla, y Barsena cuyo apellido se desconoce, vecinos de la ciudad de Palencia, por haberse separado y llevado a vivir a su casa. Según denuncia presentada por Don Andrés González Ortiz, Alcalde de barrio del de Santa Clara.

El Pleito, mantenido en el año 1704. De Don Alvaro de Villegas del Consejo de Su Majestad, Alcalde del Crimen de la Real Audiencia y Chancillería de la ciudad de Valladolid. Contra Manuel González, cochero mayor de Don Diego de Guevara, Caballero de la Orden de San Juan, Comendador de la Encomienda de Wamba sobre acusarle de haber disparado un arma de fuego entre las siete y las ocho de la tarde del 11 de Marzo de 1704 en la corredera de San Pablo de la citada ciudad y herido a Don Juan de la Rivilla, Secretario del Santo Oficio de la Inquisición y vecino de la citada ciudad.

Aunque modernamente, ya en el siglo XIX, hay documentos tan curiosos, como el Pleito de El Concejo, justicia y regimiento del Valle de Castañeda (Cantabria), fechado entre los años 1800 al 1801. Contra el Concejo, justicia y regimiento de la villa de Torrelavega y su jurisdicción (Cantabria) y, en su nombre, Don Bonifacio Rodríguez de la Guerra, vecino del lugar de Viérnoles, jurisdicción de la citada villa de Torrelavega, procurador síndico general de la misma. Y con la Justicia y vecinos del lugar de La Montaña, de la misma jurisdicción (Cantabria) y, en su nombre, Don Juan Antonio González Ruiz y Don Francisco de Campuzano, sus apoderados que al pleito salieron en instancia de vista sobre pedirles cierta cantidad de dinero por los gastos de aprehensión, conducción a la cárcel de la villa de Laredo (Cantabria) y alimentos de Manuel Iglesias, natural del expresado lugar de La Montaña, procesado, con otros, por el robo cometido en la colegiata de Santa Cruz, iglesia parroquial de dicho valle de Castañeda.

Y es que el estudio de la documentación de este Archivo, no sólo sirve para profundizar en el conocimiento de está institución judicial y en cómo se impartía justicia, sino también para conocer el sistema bancario, el comercio local e internacional, la incipiente industria textil, las “ferrerías de Vizcaya”, el derecho de familia “dotes, herencias, bienes gananciales”, contenciosos de jurisdicción eclesiástica y civil, conflictos entre el clero secular y regular, mayorazgos, etc.

En general, estos fondos poseen una gran riqueza para la investigación en historia política, social y económica desde finales del siglo XV hasta el siglo XIX.

Para más información, visitar el portal del Ministerio de Cultura: https://pares.mcu.es donde podréis encontrar estás y más informaciones.

Desde este portal, se puede acceder a otros Archivos como el de Indias, Simancas o el Archivo Histórico Provincial de Álava.

Aunque como dato de interesante sobre la brujería en Valladolid, se puede consultar en el Archivo Histórico Nacional, un total de 45 legajos, que son un autentico conjunto de autos propiamente dichos, de la Santa Inquisición, que van desde los siglos XV al XIX, de Valladolid, conteniendo una buena colección de herejías, proposiciones heréticas, expresiones malsonantes, supersticiones, hechicería, brujería, invocaciones al demonio, bigamia, solicitaciones, blasfemias, etc. Y otros delitos:(perjuicio, decir misas sin órdenes)...

Que hacen una verdadera historia de la Valladolid oculta.